Mostrando entradas con la etiqueta Eucaristía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eucaristía. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de enero de 2019

Sagrado Corazón de Jesús, confío en Ti. Sus heridas nos han curado. Lo mejor que me ha pasado: Conocerte. Ven y verás



#FelizDomingo #SagradoCorazón de #JesúsConfíoEnTi #Susheridasnoshancurado #Venyverás #Lomejorquemehapasado conocerte #Esmicura #GraciasALaVida #Amor #EstásConmigo #EstoyContigo #HacedloqueÉlosdiga





DOMINGO 💊💊🌅
Las lecturas de hoy nos adentran en la realidad del amor de Dios, que nos va ayudando con su gracia a reconocerle, unas veces por su Palabra escrita, otras por su cercanía que es llevada a cabo por su Santa Madre, los apóstoles, o cualquiera de los carismas en la Iglesia.
Todos “Uno”en aquel que nos conforta, conocer a Jesús, por medio de las Sagradas Escrituras, por sus hechos, por la solicitud de otros hermanos.
El practicar los Sacramentos, es la conexión más directa con Dios, ellos nos harán estar más unidos, el amor y la misericordia que por ellos nos llega, nos hará más humildes y confiados en poder cumplir la voluntad de Dios.
Señor, transfórmame en el vino nuevo, llena mi vida de ilusión por amar, como tú me amas, líbrame de mis temores, hazme parte de tu plan de salvación y seré tu servidor para mis hermanos.
Bendito seas Señor, Dios del Antiguo y Nuevo Testamento!!

viernes, 4 de enero de 2019

San Manuel González, el Obispo de los Sagrarios Abandonados: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No dejadlo abandonado!

En mi viaje a #Palencia conocí a #SanManuelGonzález. Hoy es su día. Me impresionó la gran obra que ha hecho impulsado por un gran #amor que rebasa las dimensiones del tiempo y del espacio. Está enterrado en la Catedral de Palencia: "Pido ser enterrado junto a un Sagrario para que mis huesos, después de muerto, como mi lengua y pluma en vida, estén siempre diciendo a los que pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No dejadlo abandonado! Y decía también a los mendigos de amor: "Si probarais el cariño de Jesús..."





"Si el mundo te pregunta por qué comulgas con tanta frecuencia, dile que lo haces para aprender a amar a Dios, para purificarte de tus imperfecciones, para consolarte en tus aflicciones, para apoyarte en tus debilidades.

Dile que son dos las clases de personas que han de comulgar con frecuencia: las perfectas, porque, estando bien dispuestas, faltarían si no se acercasen al manantial y a la fuente de perfección, y las imperfectas, precisamente para que puedan aspirar a ella.

Las fuertes, para no enflaquecer, y las débiles, para robustecerse; las enfermas, para sanar, y las que gozan de salud, para no caer enfermas; y tú, como imperfecta, débil y enferma, tienes necesidad de unirte, con frecuencia con tu perfección, con tu fuerza y con tu médico.

Y créeme, las liebres de nuestras montañas, en invierto, se vuelven blancas porque no ven ni comen más que nieve; y tú, a fuerza de adorar y comer la belleza, la bondad y la pureza misma, en este divino Sacramento, llegarás a ser toda hermosa, toda buena y toda pura".

San Manuel González.

sábado, 10 de marzo de 2018

¡Quédate! Es el grito del Divino Insensato, el Divino Prisionero del Amor. Interstellar 2014, la película que habla del amor que es acción y que salva a cada hombre. Se nos acaba el tiempo. La Divina Misericordia



Jesús, Divino Prisionero del Amor, sólo se liberará contigo
Gargantúa, el agujero negro de Interestelar
  







Interstellar, 2014, de Christopher Nolan. Una gran película sobre el amor, que no es sentimiento ni teoría. El amor es acción: se está comunicando, aunque no nos demos cuenta. Otras sí, de manera a veces muy extraña, como en la película.
Quiere ser escuchado para hacerse Uno contigo, para que puedas viajar con él al interior del agujero negro que es negro por estar oscuro, por ser desconocido. El amor es creativo y original, se las ingenia para llegar a quien ama para sacarte de lo que te oprime y descubrirte el sentido de tu vida. Para hacerte feliz.
 
Interestelar versa sobre un viajero en el tiempo y en el espacio para salvar a los hombres, que por amor se adentra en Gargantúa -nombre que recibe en la película el agujero negro en la galaxia-, y se convierte en prisionero del amor para nuestra salvación, de forma que sólo se liberará contigo: con quien está buscando incesantemente trascendiendo el tiempo y el espacio para comunicarse contigo hasta que lo escuches.
Con el prisionero del amor podremos viajar por el agujero negro. Él nos guiará hasta la perla: la fuente del amor que nos desvelará lo que necesitamos para resolver la ecuación de la vida, ésa ecuación que no podremos resolver a base de teoría, porque hace falta viajar por el agujero: adentrarse en nuestro interior, lo desconocido de nosotros mismos.

Interestellar me habla de manera apremiante del Divino Insensato, el Divino Prisionero del Amor que sólo se liberará contigo y que te está gritando: ¡Quédate!, para que dejes de arrastrarte y malvivir luchando por un lugar entre el polvo -como en la película-, y por fin lo escuches y emprendas con él el viaje hacia tu interior. Hay demasiadas coincidencias.

Es un gran film que tiene muy buenas críticas, especialmente del ámbito científico, de la física y de la astronomía. Por mi parte, tan sólo me apoyaré en esta obra para hablar sobre este gran amor que trasciende el tiempo y el espacio, para que no te mueras en esta tierra sin haber vivido y porque el tiempo se acaba -como se dice también en la película-.

De modo que, basándome en la ficción de Interestellar, hablaré de la realidad de este Amor que trasciende el tiempo y el espacio.


El argumento de Interestellar es éste: la vida en la Tierra está llegando a su fin y un grupo de exploradores dirigidos por el piloto Cooper (McConaughey) y la científica Amelia Brand(Hathaway), emprende la misión de viajar más allá de nuestra galaxia para descubrir algún planeta que pueda garantizar el futuro de la humanidad.
Paralelamente, se intenta resolver una ecuación gravitatoria, para encontrar la manera en que toda la humanidad pueda abandonar la Tierra y viajar hacia ése nuevo planeta.

Al menos en dos momentos en Interstellar se dice bien claro que hay que dejarse ya de teorías y ponerse de una vez por todas a la acción, guiados por el amor: es decir, hacer caso al corazón y amar con todas las consecuencias, con el presentimiento de que ésa es la solución de la supervivencia, como así ocurre al final de la película, cuando queda demostrado que efectivamente, el amor es la solución.

El primer momento es cuando la astronauta Amelia Brand confiesa que está enamorada y: "eso hace que quiera guiarme por el corazón. Tal vez hallamos pasado demasiado tiempo solucionándolo con la teoría". El piloto Cooper, que está al frente de la expedición, la amonesta, recordándole: "Eres científica, Brand". Y ella responde:"
"Entonces, hazme caso cuando te digo que el amor no es algo que hallamos inventado, es observable, poderoso, tiene que significar algo (...), algo que aún no alcanzamos a comprender. A lo mejor se trata de una prueba, de una dimensión que no conocemos. Estoy cruzando el universo atraída por alguien que probablemente esté muerto. El amor es lo único que somos capaces de percibir que trasciende las dimensiones del tiempo y del espacio. A lo mejor deberíamos de creer en eso, aunque no alcancemos a entenderlo aún".

El segundo momento es cuando Murphy, la hija de Cooper, se vuelve definitivamente al amor y encuentra en él la solución a la supervivencia. De pequeña ya tenía señales misteriosas de este amor que en su cuarto intentaba comunicarse con ella. Le llamaba "el fantasma", y en realidad, era su propio padre, el piloto Cooper, este fantasma, que más allá del tiempo y del espacio, de todas las maneras que podía, le estaba gritando: ¡Quédate!
Murphy, también científica, se había pasado casi toda su vida intentando resolver la ecuación gravitatoria  y confiesa a su compañero que aún tenía esperanza de encontrar la manera de salvar a la humanidad.
Entonces, ¿tienes una idea? le pregunta su compañero. Ella responde: tengo un presentimiento. ¿Te he contado lo de mi fantasma? Mi padre creía que lo llamaba fantasma porque me daba miedo, pero no me daba miedo. Lo llamaba fantasma porque parecía una persona que intentaba decirme algo. Si existiese una respuesta aquí en la Tierra, está allí, en ese cuarto -donde el fantasma quería comunicarse con ella-, así que tengo que encontrarla. Se nos acaba el tiempo".
Y al ver a unos niños sobre un camión, huyendo del desastre y fin de la humanidad, con el coche da un golpe de volante y dice, ¡basta de teoría!, y se dirige a máxima velocidad a su casa, a amar con todas las consecuencias: a encontrarse con el amor en su cuarto.



Cooper y su hija Murphy
Es el amor, tenía razón

Y hay un tercer momento a destacar muy importante, que es cuando se ratifica que el amor es la solución. El piloto Cooper se convierte definitivamente en el viajero más allá del tiempo y del espacio, introduciéndose en Gargantúa -un agujero negro en el espacio cuya aparición en la galaxia también está rodeada de misterio-, lo que le permite el viaje de vuelta para comunicarse con su hija, y transmitirle los datos cuánticos obtenidos del mismo agujero negro, que eran necesarios para resolver la ecuación gravitatoria.  

Uno de los astronautas de la expedición, que, en vez de quedarse "dormido" en estado de hibernación, se había dedicado a aprender todo lo que había podido sobre Gargantúa, le dice a Cooper que "si un agujero negro fuera una ostra, la singularidad sería la perla que hay dentro. La gravedad es tan fuerte que siempre está escondida en las tinieblas, tras el horizonte, por eso lo llamamos agujero negro.

Cooper, desde una realidad pentadimensional, consigue comunicarse con su hija, Murphy, por medio del reloj que él mismo le había dado antes de emprender el viaje interestelar, transmitiéndole en lenguaje morse por el segundero los datos cuánticos. Cooper le dio a Murphy un reloj igual al suyo, como símbolo de unión y de que volverían a encontrarse. Y con la seguridad de que su hija miraría el reloj -porque yo se lo di, tal como él mismo reconoce-, se produce por fin el encuentro salvador y Cooper lo reconoce: es el amor, Brand tenía razón.

Y se da el milagro de la supervivencia: de una civilización que consigue evolucionar más allá de las dimensiones que conocemos. Sólo creyendo sin ver las cartas. Guiados por el amor, renunciando a todas las seguridades. Hay que quemar las naves y viajar por Gargantúa, con el viajero en el tiempo y en el espacio, pensando como individuos y no como especie.

La perla que está dentro de Gargantúa es Dios mismo, la fuente del amor que está en nosotros. He encontrado una oración de Swami Paramananda que habla sobre la perla. Y el viajero en el tiempo, en el espacio, y en todas las dimensiones conocidas y no conocidas -nuestro astronauta, que no es un fantasma, es una Persona y bien real-, que te está gritando con todas sus fuerzas: ¡Quédate!, es Jesucristo, el Hijo de Dios Vivo, locamente enamorado por cada uno de nosotros.

Es la Divina Misericordia: Jesús mismo en nuestro corazón, en su Palabra, en los Sacramentos- y el rostro humano de Dios en el tiempo.

Santa Sor Faustina Kowalska, la mensajera de la Divina Misericordia, que lo conoce muy bien, lo llama Divino Insensato y Divino Prisionero del Amor, en su Diario:



Y a los pies de Cristo en la Eucaristía:
Jesús, Divino Prisionero del Amor, cuando considero Tu amor y como Te has anonadado por mí, mis sentidos desfallecen (...) Oh ¿quién comprenderá Tu amor y Tu misericordia insondable hacia nosotros? Oh prisionero del amor, encierro mi pobre corazón en este tabernáculo para adorarte sin cesar día y noche". (Diario 80, de Santa Faustina).

Ella se unió completamente a Él:
Oh Jesús, sólo Tú conoces mi corazón y lo posees totalmente. Nadie conoce nuestro secreto; con una mirada nos entendemos mutuamente. Desde el momento en que nos hemos conocido, soy feliz. Tu grandeza me llena plenamente”. (…) Las cosas exteriores no tienen importancia para un amor puro, él penetra todo. Ni las puertas de una cárcel, ni las puertas del cielo presentan alguna fuerza para él. Él llega a Dios Mismo y nada es capaz de apagarlo. Para él no existen barreras, es libre como un rey y tiene la entrada libre en todas partes. La muerte misma tiene que bajar la cabeza frente a él… (Diario 201).

Si la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús no llega a convencerles, muchos podrán llegar a convencerse y reconocerlo por la insistencia de su comunicación. Porque él no deja de comunicarse con nosotros, en su inmensa y bellísima creatividad: a través de personas, cosas que pasan a nuestro alrededor y que nos pasan a nosotros mismos, y de manera muy especial, en el Santísimo Sacramento. ´


Jesús instituyó la Eucaristía: la manera de quedarse Él mismo con nosotros -la transustanciación-, haciéndose alimento, el Prisionero de Amor se libera de esta manera tan extraordinaria. 

Cristo, resucitado y glorioso, rebasando los límites del espacio y tiempo, se nos entrega totalmente por medio de la eucaristía. Su presencia real espera una reciprocidad.
Jesús sacramentado es alguien que viene para ser acogido y asimilado por lo más íntimo de nuestro ser.
 


Jesús sacramentado es alguien que viene para ser acogido y asimilado por lo más íntimo de nuestro ser.
Jesús, confío en Ti.
Divina Misericordia o Jesús Misericordioso. Imprime esta imagen en tu corazón.
 



 
Del Diario de Santa Faustina Kowalska, mensajera de la Divina Misericordia, y en el nº 1663 del Diario, Jesús nos dice: Mira Mi Corazón lleno de amor y de misericordia que tengo por los hombres y especialmente por los pecadores.
*** 


 

El pobre y la perla
La perla de gran precio yace profundamente escondida.
Como un pescador de perlas, alma mía, bucea, bucea profundamente ¡y busca!
Tal vez no encontrarás nada la primera vez.

Como un pescador de perlas, alma mía,
sin cansarte, insite, insiste de nuevo, bucea profundamente, cada vez más profundamente, ¡y busca!

Los que no conocen el secreto, se burlarán de ti, y te sentirás triste por ello.
Pero no te desanimes, pescador de perlas ¡alma mía!
La perla de gran precio está cientamente allí escondida, escondida en lo más hondo.
La fe es la que te ayudará a encontrar el tesoro y es ella la que permitirá que lo que estaba escondido sea por fin revelado.

Bucea, bucea aún más profundamente, como un pescador de perlas, alma mía, ¡y busca, busca sin cansarte!

Swami Paramananda.
 

***        ****         *****

Vi por primera vez Interstellar 2014 la noche del sábado 6 de enero de 2018, el día de la Epifanía del Señor, -de la Manifestación de Nuestro Señor Jesucristo al mundo-, en la fiesta de la adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús. La vi en televisión, fue emitida por Antena 3.
Al día siguiente celebramos el Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, el día 7 de enero, domingo.
Mi amigo José Luis me envió esta reflexión: Desde que recibiste el sacramento del Bautismo, Dios se ha quedado abrazado a ti para siempre: eres su hijo y nunca te soltará. Podrás olvidarte de Él, podrás vivir de espaldas a Él, pero Él no te dejará nunca, porque tu condición de hijo le ha costado hasta la última gota de sangre de su Hijo.
 

jueves, 8 de junio de 2017

Caries de los dientes y caries del alma. El médico dentista y el médico sacerdote. Tratamientos y bálsamo de la misericordia

 
 
Hacía tiempo que no iba al dentista y sabía que tenía que ir ya cuanto antes. Me veía una caries. Yo la veía pequeña, sin importancia, pero en cuanto me la ha visto mi dentista, me ha dicho que era bien grande, de las que avanzan muy rápido, y que menos mal que había ido a la consulta, porque faltaba ya muy poco para que me dañara el nervio.
 
Y no sólo eso: esta caries estaba a punto de expandirse a la muela de al lado.
 
Bueno, pues mi dentista, que es muy buena profesional, se ha puesto rápidamente manos a la obra, para limpiar el agujero, sanear y restaurar con el empaste. Ella -es mujer- me conoce de muchos años y conoce mi boca mejor que yo misma, y mis hábitos.
 
Sé que estoy en muy buenas manos, pero siempre me pongo algo nerviosa. Me impone bastante ir al dentista. El pinchazo de la anestesia, pues algo notas, aunque ya te adormecen bastante la encía con una pasta; se te va encallando la boca, notas cómo te escarban, el ruido chirriante del torno -creo que se llama torno-, me pone los pelos de punta, a veces huele a quemado... en fin, no es agradable, y menos mal que lo hacen todo lo más indoloro posible. Yo cierro los ojos, no quiero ver nada. Sólo abro la boca y me dejo hacer, deseando que acabe aquello cuanto antes.
 
Pues en este deseo de que acabase aquello cuanto antes, me puse a pensar en mi dulce Jesús, y me puse en su presencia, que siempre está conmigo, -más aún cuando hacía unas tres horas que acababa de comulgar-.
 
Le decía: menos mal que me he decidido a venir al dentista, que ya estaba tardando y no quería venir. Tú me has ayudado, como siempre, me das fuerzas para todo lo que tengo que hacer. Esta caries podría haberse convertido en un problema serio.
 
Y de repente empecé a pensar en cuántas caries del alma me ha quitado mi médico del alma, con el bálsamo de la misericordia, es decir, con la gracia de mi Señor Jesucristo.
 
Las caries del alma son mucho más dañinas, más dolorosas y más urgentes de quitar, que las caries de los dientes, pero no se les da la importancia que tienen.
 
Mi médico del alma, el sacerdote, escucha mi confesión: lo que está cariado en mí, lo que está podrido o a punto de pudrirse. Una caries malísima que yo tenía era echar la culpa a todo el mundo a mi alrededor: decía que no se portaban bien conmigo, que me trataban mal... y entonces yo me encerraba en mí misma, no quería relación con tal ni con tal ni con tal persona.
 
Esto me estaba bloqueando mi crecimiento, mi vida entera... es más, me estaba aislando, me lo estaba contaminando todo, cada vez me encontraba peor. Sufría y por tanto, hacía sufrir a los demás.
 
Bueno, pues mi médico del alma ha conseguido lo que yo creía imposible de curar. Y aplicando el dulce bálsamo de la misericordia: sin anestesias, sin tornos, sin pasar mal rato... y GRATIS, consulta gratis.
 
No noté los efectos de manera inmediata, pero sí en poco tiempo... algo más tuvo que hacer mi médico del alma, quizás orar mucho por mí. Sí, eso creo. Por mi parte, salí muy aliviada de poder contar lo que me pasaba, en secreto que es; cumplí la penitencia (hacer unas oraciones), y seguir unas orientaciones que me dio, y con las que me hizo ver que estaba equivocada. Y obedecí.
 
Ahora me siento curada del todo. Dios mío, cómo me estaba bloqueando ese mal en mi alma. El daño que me estaba haciendo. Me he perdido buena parte de mi vida por no haber ido antes. En serio, es así.
 
Otra caries malísima... esta no la voy a contar. Se refiere a una persona muy querida y significativa para mí que por poco rompo mi relación con ella y habría sido muy desgraciada. Pues el sacerdote me lo dijo bien claro lo que tenía que hacer, se me abrieron los ojos en aquel momento, comprendí y obedecí.
 
Aunque a veces no se comprenda, la obediencia es necesaria. El médico sabe lo que hace, y por experiencia sabemos que hay que hacerle caso. Él sabe lo que hay que hacer. Y en el caso del médico del alma, ahí es el mismo Jesucristo quien está actuando, por su representante que lleva en su Corazón.
 
Obedecer requiere un esfuerzo, pero forma parte del tratamiento, de la cura.
 
Yo necesito ir al médico con frecuencia. Me salen caries, aunque cada vez menos, pongo más cuidado. Cuando uno siente angustia, o está bloqueado por lo que sea, o los acontecimientos le superan, o tiene conciencia de haber obrado mal... hay que ir. Por salud, del cuerpo y del alma. Para vivir bien, que para eso ha venido Jesucristo y se ha quedado con nosotros. Por curar todo aquello que nos está dañando tanto y tanto dañando nuestra convivencia.
 
Para descubrir que Su bondad y su misericordia nos acompañan siempre. Para no seguir empeñados en vivir en el error y dejar que las caries lo contaminen todo.